
En la velocidad, el contacto con la tierra resulta falseado. Parece que uno vuela o que el equilibrio consiste en no mirar hacia abajo, en mantener la mente en la inconsciencia del esfuerzo. Yo no podría decir que no vuelo, en mi bicicleta. Yo no podría apostar ninguna cosa a que el suelo está ahí, todo el tiempo.
Las bicicletas son animales mágicos. Engranajes vivos. Una bicicleta es una suerte de mascota habilidosa. Algo de la confianza en lo imposible debe tomar consistencia para que se produzca el movimiento.
Creo que haber aprendido a andar en bicicleta sobre un círculo fue premonitorio para mí; algo que recién entiendo mientras escribo esto.
La bicicleta que hice andar cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo.